¿Crees que te faltan recursos para emprender con éxito? Esta historia te hará cambiar de opinión

¿Cuántas veces al momento de emprender algo nuevo o exigirte más, en alguna materia en particular; te haz encontrado diciéndote a ti mismo “lo haría si tuviera más dinero” o “si tan solo tuviera más tiempo”?

Hoy quiero contarte una corta historia que leí hace poco y me ha hecho pensar acerca de la manera en la que tanto tú como yo, ya contamos con lo necesario para salir adelante y triunfar.

“El año 1704 un marinero escoces Alexander Selrirk fue a dar una isla desierta a 650 km de la costa de Chile.

Lo único que llevaba consigo era un rifle, un poco de pólvora, una navaja y algunas herramientas de carpintería.

Al explorar el interior, solo vio cabras, gatos, ratas y unos animales desconocidos que hacían extraños ruidos de noche. No había donde refugiarse. Decidió permanecer en la playa, dormía en una cueva, comía los peces que atrapaba y poco a poco fue cediendo a una profunda depresión.

Sabía que se quedaría sin pólvora, que su navaja se oxidaría y que su ropa se le pudriría. No podría sobrevivir solo de pescado. No tenia provisiones suficientes para arreglárselas, y la soledad era aplastante. Pensaba “si tan solo me hubiera llevado más materiales del barco…”

La playa fue invadida de repente por leones marinos; estaban en su temporada de celo. Selkirk se vio obligado a adentrarse en la isla. Ahí no podría limitarse a arponear peces y sentarse a cavilar en una cueva.

Pronto descubrió que ese denso bosque tenía todo lo que necesitaba. Construyó una choza de madera. Cultivó árboles frutales. Aprendió a cazar cabras. Domesticó docenas de gatos salvajes, que lo protegían de las ratas y le servían de muy necesaria compañía.

Desarmó su rifle inservible para hacer herramientas. Recordando lo que había aprendido de su padre, que fue zapatero, confeccionó su ropa con pieles de animales. Fue como si volviera a la vida de súbito, y su depresión se esfumó.

Al final fue rescatado de la isla, pero esta experiencia cambió por completo su manera de pensar. Años después recordaría los momentos que pasó ahí como los más felices de su vida.”

La mayoría somos como Selkirk cuando se halló solo: vemos nuestros recursos materiales y quisiéramos tener más. Pero disponemos de otra opción: comprender que no necesitamos más recursos de fuera y que debemos usar mejor los que ya tenemos.

Podrían ser el material de investigación para un libro, o personas que trabajan en nuestra organización. Buscar más -información, gente de fuera que nos ayude, no necesariamente nos conducirá a algo mejor; de hecho, la espera y la dependencia nos vuelven menos creativos.

Cuando nos ponemos a trabajar con lo que ya está ahí, desarrollamos habilidades que podemos emplear una y otra vez e incrementamos nuestra seguridad en nosotros mismos. Si nos volvemos ricos y dependientes del dinero y la tecnología, nuestra mente se atrofiará, y esa riqueza no durará.

¿Sigues creyendo que te faltan recursos para emprender lo que sea que tiene pendiente en tu vida?.

Si te ha gustado esta historia y reflexión compártela en redes sociales con tus amigos.

Esta historia fue sacada del genial libro de Robert Greene – La Ley 50